El adicto

Es un náufrago que se cree pez, mientras lo cierto es que nada en la podredumbre,

hundiéndose inexorablemente, en tanto su familia busca desesperadamente una

solución inmediata para salvarle la vida.

¿Cómo hacer para que un náufrago que se siente pez termine aceptando ayuda externa?

La tarea no es tan sencilla: corresponde dejarlo solo hasta que comprenda cuál es

su realidad. Cuando solucionamos todos los problemas creados por su conducta

díscola y extraña, en realidad estamos ayudándolo a sentirse como "pez en

el agua", por más tiempo. Cuando le brindamos cobijo, cama y comida

caliente y le ofrecemos ropa planchada y lista para usar, o cuando le damos

dinero y lo encubrimos, contribuimos a que prolongue su problemática.

Sin embargo, siempre debemos permanecer lo suficientemente cerca como para tomar su

mano cuando la extienda pidiendo ayuda. Al mismo tiempo, se debe estar lo

suficientemente lejos como para no tentarnos en arreglar sus problemas.

El adicto necesita que sus familiares directos vivan en función de él; sutilmente,

manipula a sus allegados para lograr sus objetivos. Así como USA, ABUSA y

DEPENDE de las sustancias, procede de igual modo con las personas: las utiliza,

las abusa y depende de ellas. Si un familiar ensaya el camino de no dejarse

usar, el adicto manipulará a otra persona del entorno para que finalice con tal

actitud. Si así no lo lograre, acudirá al enojo. Si ello tampoco resulta,

intentará con lágrimas alcanzar su fin. Cuando doblega a sus familiares, vuelve

a sentirse "en control".

Mientras las familias de los afectados transitan por un mar de lágrimas, viendo perderse

y despedazarse la vida a su ser querido…. LLAMANOS NOSOTROS PODEMOS AYUDARTE…